Sunday, January 3, 2016

El darwinismo y el racismo son inseparables.

Actualmente la humanidad solo tiene dos teorías sobre el origen de los humanos, una es “la obra de Dios” y la otra es “la teoría de la evolución de Darwin” (la teoría de origen extraterrestre no soluciona el problema principal). La teoría de que es la obra de Dios está bien porque esta teoría es de origen metafísico y no puede ser discutida científicamente. Al contrario el darwinismo a pesar de que goza de casi total aceptación en la sociedad moderna tiene algunos problemas que los biólogos serios conocen pero no lo discuten por ser  “políticamente incorrectos”.

La paradoja principal del darwinismo es que las mutaciones positivas deberían hundirse en un mar de mutaciones negativas y no tienen ni más mínima posibilidad de prosperar (es igual que con los mensajes o los blogs en Internet, por cada mensaje interesante hay millones de “fakes” o simplemente estúpidos).

Se puede salvar la teoría si introduciremos el factor “racismo”. Es decir a los individuos nacidos con las mutaciones suficientemente fuertes por ser “diferentes” la sociedad no los acepta y les expulsa -como un acto de autodefensa contra las posibles mutaciones destructivas- así los pocos individuos expulsados no tienen más remedio que aparearse entre sí  y… mantener la mutación a salvo de las mutaciones “comunes”. De mismo modo no hay que excluir el sentimiento “racista” de los mismos mutantes, es posible que los mutantes se sienten “diferentes” o “superiores” de la masa de los individuos de su especie e intentan de autoexcluirse apareándose solo con los otros mutantes.

Todos sabemos que en la vida real el “racismo” es un sentimiento muy común. Y no estoy hablando solo sobre la propiamente “raza”. Por ejemplo los ricos tienden a casarse entre sí, los nobles –antiguamente- también, los universitarios se casan más con las universitarias y sus hijos como norma acaban las universidades.  La estadística nos dice que ahora hasta 10% de niños nacen algo autistas y no me sorprenderá si van a casarse entre sí y así –quien sabe- aparecerá una nueva subespecie humana.


Así que parece que el sentimiento “racista” es una parte natural de todas las especies y es un mecanismo intrínseco de la  naturaleza para poder “fijar” o “salvar” la mutación. Si este teoría es cierta tenemos que revisar nuestra visión del mundo sobre la “igualdad” de todos los seres humanos (y animales) porque la igualdad -o igualitarismo en su interpretación popular- es totalmente contraproducente para la evolución de la sociedad humana porque destruye uno de los mecanismos básicos de la teoría de evolución. 

Referencias:
Igualdad entre hombres y mujeres.
Leendo a F.Hayek: Igualdad ante la ley.
Post a Comment